La exaltación del reportero

Por: Enrique Santos

Del Gabo destaco ante todo su exaltación de reportero. Del periodista raso que sale a cubrir el acontecimiento del día -trágico, festivo, político, deportivo- y no solo recopila con precisión los datos esenciales -qué, quién, cómo, cuándo, por qué- sino que logra narrar la historia que estos encierran.

Siempre recuerdo su insistencia en que el periodismo consiste en saber contar el cuento bien contado. Pero ojo—nos repetía mucho en la revista Alternativa— rehúyan de la crónica sabrosa que no esté apoyada en la reportería rigurosa.

Cuando conocí a Gabo, a comienzos de los 70, ya yo llevaba varios años de periodismo, pero trabajar con él -en una revista izquierdista en los 70, en un noticiero de televisión oposicionista en los 90- fue aprender todo lo que el periodismo tiene de disciplina, lectura, culto al idioma, olfato para lo insólito, búsqueda de lo personal y lo humano, averiguación meticulosa de datos y respeto por lo que es verdadero y justo.

En fin, le aprendí el amor profundo por este oficio que lo nutrió y lo hizo grande. Porque nunca renegó de él, aunque lo supo trascender a tiempo.