Pensar con el corazón, sentir con la cabeza

Por: Winston Manrique

Pensar con el corazón, sentir con la cabeza. Todo es una historia, todo es susceptible de ser contado como una narración. Ahí está para mí una de las principales enseñanzas que me quedó de aquellos días de 1995 en el taller que nos dio Gabriel García Márquez a una decena de jóvenes periodistas latinoamericanos en Barranquilla.

Pero para lograr, o aspirar a esa enseñanza, hay unos pasos previos que para mí son importantes desarrollar, de acuerdo a la charla que él tuvo con nosotros y a la asesoría sobre el reportaje o crónica que desarrollamos esos días en su compañía:

  • Mirar con diferentes ojos la noticia o el hecho que nos interesa, girar alrededor de él para tratar de verlo desde diferentes esquinas y descubrir la mejor o más interesante o eficaz perspectiva desde la cual se pueda contar. Cada noticia o información tiene su ánima y hay que encontrarla. Sacarla.
  • Acercarse con naturalidad, con ánimo amistoso, sincero y honesto a las fuentes. Charlar con ellas, conversar con ellas, no interrogarlas.
  • El personaje, el protagonista de un artículo nunca es el periodista. Solo somos intermediarios entre lo que ocurre y queremos contar y la gente, los lectores.
  • Contar es la palabra y la acción clave. Contarse primero a uno mismo lo que quiere contar a los demás, ordenar la historia y escribir, contar. Narrar.
  • No dar lecciones de ningún tipo, ni morales, ni políticas. Contar, describir un hecho con mis ojos y las voces implicadas, cuantas más mejor, para crear un fresco, un retrato de ese momento, de ese suceso, que le dé los elementos de juicio suficientes al lector para que él mismo saque sus propias conclusiones. No somos jueces. Debemos respeto al lector, a su inteligencia y sensibilidad, y la mejor manera de hacerlo es desplegar el escenario y que él decida.
  • Describir más que adjetivar. Contar más que juzgar o señalar. Narrar más que pontificar o valorar.
  • Saber que el comienzo de un artículo, en cualquier género periodístico, es tan importante como el final. Buscar la esferidad de la pieza.
  • Crear una estructura, un orden, jerarquizar los datos y darle sentido para que fluya de una manera clara, dosificando la información de interés para el lector. Pero siempre teniendo claro que en el primer párrafo, sea el género que sea, debe estar ya el anzuelo noticioso, el interrogante o la respuesta, o la técnica o el motivo por el que escribimos esa información y el lector nos quiera leer. Atraparlo, seducirlo, y llevarlo poco a poco por el resto del artículo.
  • Todo eso perdiendo el miedo a pensar con el corazón y a sentir con el cerebro. Apasionarse y encariñarse con cada tema que abordemos. Todos son importantes.

Gracias, maestro García Márquez.